Análisis sobre el I Congreso Internacional de Turismo Enogastronómico 2026: Un cambio de paradigma donde la eficiencia energética, la digitalización y la cohesión territorial convergen para redefinir la competitividad de los destinos premium en la era de la conciencia global.
HoyLunes (Pamplona / Iruña) — La capital navarra se ha convertido este jueves en el epicentro de una nueva doctrina turística con la celebración del «I Congreso Internacional de Turismo Enogastronómico 2026». El evento, orquestado por el Gobierno de Navarra a través de su Dirección General de Turismo, ha logrado lo que pocos foros consiguen: reunir en un mismo ecosistema —el Palacio de Congresos Baluarte y la emblemática Bodega Señorío de Otazu— a una élite de expertos internacionales, gestores de destinos, operadores turísticos y productores de vanguardia.
El programa no ha sido una mera sucesión de ponencias, sino una estructura técnica diseñada sobre cuatro ejes fundamentales: «eficiencia energética, digitalización, cohesión territorial y competitividad». La premisa ha sido disruptiva y pragmática: la sostenibilidad ya no es un relato ético periférico, sino la herramienta comercial definitiva para acceder a los segmentos de mercado más exigentes.

La Sostenibilidad como Motor de Diferenciación Comercial
La inauguración institucional ha contado con la presencia de la consejera de Cultura, Deporte y Turismo, «Rebeca Esnaola», quien ha desglosado la arquitectura financiera que sustenta esta ambición. A través de un Plan dotado con «2.380.000 euros», financiado por la Unión Europea mediante los fondos «Next Generation», Navarra está ejecutando una metamorfosis para posicionarse como un destino con identidad propia. Según Esnaola, la fortaleza de la comunidad reside en la integración total: desde la producción primaria hasta la formación especializada, creando una cadena de valor infranqueable.
Voces Globales: Del Marketing Inspirador a la Realidad Digital
El Congreso ha evitado el discurso abstracto para centrarse en la aplicación directa al negocio. Figuras como «Roberta Garibaldi» han analizado la sostenibilidad como el principal motor de desarrollo económico actual. Por su parte, «Thomas Kolster» ha instado al sector a ofrecer experiencias que aporten bienestar real al cliente, mientras que «Denis Shegetti» (Winedering.com) ha demostrado cómo la digitalización es el puente necesario para conectar las historias del vino con el viajero contemporáneo.

De la Célula a la Mesa: Innovación y Cooperación Transversal
Uno de los puntos culminantes ha sido la presentación del proyecto ‘Del Campo a la Mesa’. Este modelo pionero, en colaboración con «INTIA» y la asociación «Ekoalde», elimina la fricción de los intermediarios, conectando directamente al productor ecológico con el establecimiento hostelero.
La jornada ha culminado en la «Bodega Señorío de Otazu» con la exposición de microproyectos de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+I). La creatividad navarra ha mostrado su músculo científico:
Luis Salcedo (El Choko de Remigio): Ha presentado soluciones circulares como vinagres de excedentes y misos de pimiento.
Restaurante Baserriberri: Ha innovado con el uso de lías de chardonnay para crear texturas y aromas inéditos.
Akari Gastroteka: Ha explorado las salsas amino como una nueva gramática del producto foral.
Una Trayectoria Biológica para el Turismo
El Congreso ha evidenciado que el éxito del turismo enogastronómico del siglo XXI depende de la «trazabilidad y la autenticidad territorial». Navarra no solo está reparando su modelo turístico; está gestionando su trayectoria biográfica como organismo vivo que se adapta a las leyes de una economía circular y digitalizada.
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